Oración al Arcángel San Miguel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

¡Oh!, glorioso San Miguel, Príncipe de los ángeles, guardián de la Iglesia y defensor de las Almas, te pedimos humildemente que tu auxilio nos ampare, y tu fortaleza nos defienda, para que cuando salgamos de esta vida, defendidos con toda tu ayuda del infernal dragón y sus astucias, seamos presentados limpios de toda culpa ante la Divina Majestad. AMéN. Leer más...

Oración a mi ángel especial

ángel especial que siempre conmigo estás nunca te vayas lejos de mi lugar quédate conmigo para poder hablar y así hablando poderte orar y a veces poder jugar. Cúbreme con tus alas cuando me veas llorar y dame una palabra de gran amistad. Eres el ángel que siempre conmigo estás y siempre me haces poder amar. Eres el ángel más especial que he encontrado en este mundo ideal y cuando estoy triste siempre conmigo estás para hacerme reír y no verme llorar. Te agradezco por eso y por algo más porque también eres mi amigo especial que me escucha cuando mi ira empieza a hablar que me escucha cuando mis penas quiero desahogar gracias por eso y mucho más. Siempre sé que con tu ayuda podré confiar solo te pido un favor en este lugar que cuando la ira a mí quiera entrar o los celos o algo mal a mi mente quiera entrar te pido que me protejas con tu capa celestial. No me despido porque siempre conmigo estás solo yo te digo que esta oración está por terminar y terminará con una palabra especial y esa palabra tan especial es la que mí corazón quiere hablar. Se dice la palabra con la que quieres terminar Leer más...

Oración a los ángeles y sus huestes angélicas

huestes 150x150 - Oración a los ángeles y sus huestes angélicas

Oh Dios infinito de amor y misericordia, ante tí vengo una vez más para comulgar con tu presencia; en silencio, dentro de mi corazón, te pido que permitas a los Arcángeles y a sus huested angélicas morar en mi mundo y en el de mis hermanos, para que vivan diariamente con nosotros, como amigos y compañeros, como servidores divinos de la luz, hasta que ellos sean la presencia maestra en mi Ser. Infinitas gracias, Dios del Universo, por tu respuesta a ésta y cada llamada. Amén.

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